El blog d'en Joan Ferran

17.2.18

¿LAZO AMARILLO CABEZA DE GRILLO?








EDUARD, EL OTRO PUJOL 

 Este Pujol no es el del 3%. Tampoco el de la familia unida que reza y se beneficia unida. Éste es otro Pujol, de nombre de pila Eduard y número ocho en la lista que presentó Carles Puigdemont en las últimas elecciones catalanas. Es uno de los pocos apóstoles de obediencia belga que, de momento, no tiene cuentas pendientes con la justicia. Ergo, susceptible de ser aupado, de rebote, a la presidencia de la Generalitat si la operación Elsa no funciona. ¡Ojo! No lo confundan con el propietario de Cunifonts SL, el cunicultor Eduard Pujol, que regenta la explotación con mayor número de mamás conejo de toda Cataluña, más de diez mil. No, el que nos ocupa ha ejercido de periodista-propagandista hasta que Puigdemont llamó a su puerta; hoy, como portavoz parlamentario de JxCat, comparte ruedas de prensa, lacito amarillo y viajes a Flandes con Artadi. Omnipresente en TV3 y CatRadio. ¡Faltaría más! Eduard Pujol Bonell tiene su puntito hilarante, no se lo pierdan. Este diputado novel sostiene, indignado, que le sigue a todas partes un misterioso hombre en patinete. No sabemos si el vehículo en cuestión es eléctrico o va a pedal, tampoco si el espía es Mortadelo o Filemón. Afirma que es hijo del 1 de octubre, que se metió en política a trompazos y como reacción a las cargas policiales de los alojados en el Piolín. Quizás la cosa tenga su guasa, no lo discuto, pero todo el mundo intuye que su hilo argumental nacionalista no es de novicio si no que viene de lejos. Todos sabemos que el cosmos secesionista lleva tiempo colocando agentes, escribas y siervos allá donde le conviene, sobre todo en medios de comunicación generosamente subvencionados. Trabajaba Eduard como jefe supremo en RAC1 hasta ‘la llamada de la patria’… Locuaz y vehemente, el nuevo Pujol, explica que Felipe VI es el rey del 155, que el estado español es autoritario y mil cosas más. Paladín del ‘legitimismo’ carlista propone investir a cualquier precio al ex presidente prófugo, despotrica de Esquerra y no se fía ni de Dios ni de Comín. Preguntado amablemente, por Mónica Terribas, acerca de un as en la manga de cara a la investidura, suelta: ‘No hay un plan A, ni un plan B, ni un plan C, el plan es Puigdemont’… Con esa contundencia, y otras más, Eduard Pujol Bonell hace gala del fundamentalismo político de los recién llegados a la vera del césar huido. Observen el contraste de este individuo enfurruñado con el relativismo, práctico y honesto, de veteranos como Joan Tardà. Se adivina que el osito republicano de la Carrera de San Jerónimo leyó a Salvador Espriu. Eduard Pujol, en cambio, recita la Oda al Dos de Mayo de Bernardo López García. 
 Amigos, a esta Cataluña que se fractura y pena, no le conviene negociadores ni voceros como este hombre de barba cana e hirsuta; tampoco una corte de palmeros y aduladores expertos en echar leña al fuego. Para salir del embrollo es menester flexibilidad, capacidad de seducción, verbo envolvente y mirada confiada. ¿Tienen los Pujol, Turull, Artadi y demás estos atributos glamurosos? La respuesta es NO.

9.2.18

LA SUCESIÓN AGITA LA CORTE BELGA...






ELSA ARTADI, LA MUJER 10 


Es la mujer situada en el número diez en la lista electoral de Junts per Cataluña. Se llama Elsa Artadi. Muchos ya la conocen merced a su sobreexposición mediática en las emisoras soberanistas del país y en la tele del sistema. Diputada, portavoz del grupo parlamentario y lugarteniente de Carles Puigdemont en tránsito permanente desde la Corte del Mejillón a los cenáculos de ‘terra endins’. A la señora Artadi no le duelen prendas. Las suyas no son de mercadillo ni están compradas en Humana. En un oulet de marca quizás sí, no lo discuto. Y es que el abrigo de Elsa, paseado y fotografiado en la manifestación de Bruselas, es de Moncler. Poca broma, su precio en catalogo ronda los 1100 euros. Apostaría doble contra sencillo que no es prestado ni de segunda mano. Total ese modelo, el Orophin, es mucho más económico que el Malus de la misma marca que ya ronda los 1400 euros. Nada que objetar, cada uno gasta su dinero como quiere. Elsa Artadi va y viene de Bruselas constantemente. Su indumentaria debe estar en consonancia con el clima, faltaría más, pero también con el pijerio que se gasta la derecha flamenca y la catalana. La colonia del país en el auto exilio no puede desentonar. Los catalanes somos europeos, casi daneses, amantes del diseño y las vanguardias. Eduard Pujol no da el pego y Elsa, en cambio, sí. 

Dicen que la lugarteniente preferida de Carles Puigdemont es lista, con estudios y doctorados. Cuentan que ideó esa lotería que toca poco, que hemos llamado ‘La Grossa’, y que se mueve, preferentemente, por un barrio ‘bien’ de la ciudad condal. Advierten los entendidos y documentados que puede ser el comodín y la clave que resuelva los enigmas de la investidura… ¡Uf! A un servidor de ustedes, progre impenitente resucitado de cien batallas, no le acaba de hacer tilín ese glamur de zona alta, ni ese afectado entusiasmo que transmite en sus intervenciones públicas como portavoz parlamentaria. Ya sé que es una mujer 10 suficientemente preparada pero sostengo que a los de la corte belga, independientemente de su género, les pierde el aura pija que les envuelve. Sospecho que sus orígenes de clase -siempre Marx en el subconsciente- concuerdan con su ‘posición de clase’ y eso no puede ser bueno para los curritos y el pueblo llano. Afirman los enterados que Artadi se fue y volvió, que levanto ampollas en el PDeCAT, que es el plan B de un sector del secesionismo y lleva adosado un Conseller en Cap para ERC… Y el culebrón sigue ahí, a la espera de la piedra filosofal que cubra las vergüenzas de unos y otros. Patético. 
Muchos articulistas, opinadores de tres al cuarto y políticos de toda condición sostienen con vehemencia que urge recuperar las instituciones y la normalidad estatutaria. De acuerdo, no lo discuto, pero mientras los liantes intentan salir del lio la ciudadanía comienza a preocuparse por el contenido y la orientación política de lo que pueda llegar. Y ustedes me perdonaran pero uno tiene derecho a sospechar que en el terreno económico, político, social, educativo y cultural continuaremos sufriendo la gestión de siempre: la de los usuarios de los Moncler, la de gente con alquileres millonarios, la de los amantes de viajes a cargo del erario público, etc. Así las cosas aunque no se lleve, y ante tanto color amarillo, a los viejos roqueros nos sale un lacito rojo del fondo de nuestra alma zíngara.

30.1.18

¿LA SEGUNDA PURGA?






JOAN TARDÀ Y LOS PRESCINDIBLES 


El veterano dirigente republicano, Joan Tardà, pasara a los anales del anecdotario histórico como el político que popularizo el ‘algú ho havia de dir’. Y lo ha dicho de nuevo. Esta vez en una entrevista publicada en las páginas de La Vanguardia: “Si hace falta, habrá que sacrificar a Puigdemont”… 
 ¡Uf! Amigos, uno empieza a inquietarse un pelín con tanto partido roto, diezmado o semimuerto y con tanto personal político en la papelera de la historia. Nos lo estamos cargando todo sin sacarle beneficio a nada. Joan Tardà debe pensar que hay tantos cadáveres políticos en la nevera -y en lista de espera- que uno más ya no importa si es por el bien de la sacrosanta independencia. No vean en estas líneas una defensa del ex presidente de la Generalitat. Nada de eso, incluso les diré que soy de los que piensa que debe rendir cuentas, a quien corresponda, por su aventurerismo irresponsable. Pero lo cierto es que la milonga del procés, aparte de daños económicos y fractura social, se ha cargado un exagerado numero de ‘trayectorias personales’. Los damnificados por el procés han sido muchos y de distintos partidos; los hay independentistas y constitucionalistas, izquierdosos y derechistas. No podemos continuar así, caminamos hacia el vacío. Y no es que un servidor de ustedes crea que nuestros políticos en activo sean grandes estadistas o lumbreras privilegiadas, no, pero lo que viene detrás me atrevería a decir que no apunta maneras. Si, ya sé que Puigdemont y su Corte del Mejillón belga juegan a desplazar a los de Junqueras para quedarse con todo el pastel, poner en apuros al gobierno del PP e intentar salir airosos del lio en que se han metido. Quizás por ello Joan Tardà, avezado en expresar lo que otros no se atreven a verbalizar, ha soltado un remake de ‘a veces es necesario y forzoso que un hombre muera por un pueblo, pero nunca un pueblo…’ No se confundan. El suyo -como el de los otros- es patriotismo interesado. Está actuando en defensa propia y de ERC. Legítimo todo ello, pero poco edificante. Al bueno de Joan, el físico y la voz le acompañan en ese papel de patriarca bíblico que ofrece en sacrificio a uno de los primogénitos. Es posible que la inmolación tarde o temprano acontezca por el bien de la tribu elegida. De acuerdo, ustedes me dirán que éste es el precio justo a pagar por el serial belga y todo lo demás. No lo discuto, pero quizás convenga reflexionar un poco acerca del capital humano que se está consumiendo en la pira del procés. 
Todos somos prescindibles, cierto, pero el camino hacia el desierto está sembrado de cadáveres.

LA CORTE DEL MEJILLÓN AMARILLO






PUIGDEMONT Y LA CORTE DEL MEJILLÓN 


La historia de las asonadas independentistas de Cataluña suele saldarse con los conspiradores en la cárcel o alojados en hoteles fuera del país. El conseller de gobernación en 1934, Josep Dencàs, tras una navegación por aguas fecales, huyó inicialmente a tierras francesas para recalar, años después, en la Italia de Mussolini. Carles Puigdemont, y su corte belga, duermen en Bruselas arropados por la extrema derecha nacionalista flamenca. Desconocemos cuál será su destino final; mientras ello ocurre otros, no tan espabilados y veloces, sufren los rigores del crudo invierno mesetario. Entonces y ahora, la movida independentista puso la política española patas arriba con sus correspondientes daños colaterales. Los acontecimientos de octubre del 34 debilitaron a la joven república española.El aventurerismo de 2017 se ha cargado -al menos de momento- la dinámica autonómica construida desde el 78 y también la armonía social. Y ahora observamos como la Corte del Mejillón* en Bélgica, con sus peones Tu-Rull en el interior, pretende una investidura sui generis donde lo presencial y físico no cuenta y donde el arte de la gobernanza se vehicula por video conferencia… 
Llegados a este punto permítanme rememorar las palabras de don Estanislao Figueras, presidente de la primera república española, cuando harto de estar harto dijo: “Señores, voy a serles franco: estoy hasta los cojones de todos nosotros”. Así estamos muchos ciudadanos ante tanto vodevil. Einstein solía decir que es una locura hacer las cosas igual, una y otra vez, esperando obtener diferentes resultados. La Corte del Mejillón vive en una burbuja, en una interesada ficción, y apuestan por perpetuar los despropósitos del pasado. El procés ha averiado la autonomía, estropeado la convivencia y la economía del país. Ha encerrado en el cuarto oscuro el combate por las necesidades más perentorias del ciudadano, las del día a día. Ha devaluado conceptos como democracia, libertad y presos políticos hasta convertirlos en simples estribillos de baladas victimistas. Pero la corte de Puigdemont insiste en que las nuevas tecnologías lo aguantan todo. Craso error y a la espera de que Torrent sepa lo que ha de hacer. Visto lo visto un servidor de ustedes se ha vuelto un conservacionista radical. Cuidado, no vayan a confundir el conservacionismo con el conservadurismo. Son cosas distintas. Los ecologistas y amantes del medio ambiente me perdonaran el oportunismo en utilizar un término que les es propio, pero tiene su lógica.
 El independentismo catalán ha situado la autonomía y la cohesión social, cual especies raras y amenazadas, en peligro de extinción. Urge salvarlas, archivar veleidades y activar de nuevo una Cataluña usuaria del Estatut y copartícipe de la marcha política y económica de España. Y es que, amigos, en ausencia de alternativas claras y viables toca visitar, o regresar, a pantallas seguras. Otras contienen virus destructores del sistema operativo. La Corte del Mejillón lo sabe, pretende perpetuarse y le importa poco si sus homilías conducen al abismo. Como Don Estanislao hasta los cojones de esa gente…. 
• Mejillón: Animal marino. Molusco bivalvo filtrador que vive fijado al sustrato.

22.1.18

COSAS CLARAS EN EL PARLAMENT






¡AMORDAZAD A COSCUBIELA!


 Seamos sinceros, nos hallamos ante una situación de creciente fractura social atascamiento político e inseguridad jurídica. Tanto es así que, en Cataluña, lo que antaño se dio en llamar cortesía parlamentaria ha pasado a mejor vida. Las formas y los buenos modales se han perdido en aras de conseguir herir al disidente, al antagonista. Hoy cualquier cancerbero del inframundo amarillo -sección belga- negacionista del 3%, puede permitirse el lujo de vilipendiar gratis a adversarios políticos que han demostrado, a lo largo del tiempo, ser honestos, consecuentes con sus ideas y legales. La artillería pesada empleada por Jordi Turull en las redes sociales intentando desprestigiar a Coscubiela, por ejemplo, no es de recibo, denotan poca clase y mucha mezquindad. 
Pero aun hay más. También hoy cualquier avezado tránsfuga de ego superlativo, a la búsqueda de fajín institucional, se atreve a desprestigiar y subvalorar a políticos solventes -como Borrell- empleando el insulto o el desprecio. El hooliganismo histriónico de Germán Bel no tiene parangón. Era sabido que los decibelios de sus aplausos, tanto en sede parlamentaria como en actos de la coalición, herían el tímpano… Joan Coscubiela, Josep Borrell, Lluís Rabell y otros muchos se han atrevido a contar al mundo que el rey iba desnudo, que la liturgia del procés esconde una gran falacia, que sus héroes y valquirias morenas no están a la altura de las circunstancias, que las cuentas no salen y los cuentos son para echarse a reír. La reacción de los cancerberos del inframundo amarillo chillón ha sido tan desproporcionada como ruin. Que si la FAES, que si la indigencia intelectual y unas cuantas lindezas más han salido de las fauces nerviosas y desorientadas de los Jordi Turull y los Bel. Me dirán que no hay que dramatizar ni tomar en consideración las palabras necias y que a Rufián hay que darle de comer aparte. Cierto, pero lo hago más allá del hecho concreto y lo presento como síntoma de lo que acontece, por desgracia, entre algunos de los protagonistas de la política catalana. 
Dicen que Joan Coscubiela ha escrito un libro que, en breve, estará a la venta y en el que se analizan los porqués de tanto desvarío en tierras catalanas. Espero que sea tan autentico y didáctico como lo fue su intervención en sede parlamentaria durante el debate sobre la Ley de Referéndum. Les aseguro a ustedes que el bueno de Joan volverá a padecer sobre sus carnes la ira de los guardianes de la fe amarilla. Lo leeremos para romper mordazas.

15.1.18

SOBRE CAT RADIO ....





BASSAS Y LA GUERRA FRIA 


Cuenta la sabiduría popular que lo cortés no quita lo valiente. De ahí que un servidor de ustedes no tenga reparo alguno en felicitar públicamente a Antoni Bassas por el premio literario que le ha sido otorgado. Tampoco en reconocer su larga, fecunda y dilatada trayectoria profesional. Las viejas polémicas y discrepancias políticas no pueden ni deben ocultar nunca el mérito del que lo posee. No obstante, este reconocimiento no implica, como es obvio, compartir discurso, mensaje y disquisiciones varias que ha sugerido Antoni cuando le han interpelado en prensa tras el galardón.
 Cuenta Bassas, en una entrevista publicada en la Vanguardia, que hubo un tiempo en que los diputados que seguían la marcha de la radio televisión pública, pensábamos y nos movíamos en términos de guerra fría entre convergentes y socialistas, o en términos de ortodoxia y mantenimiento del poder. Según se desprende de lo leído, en esas circunstancias él devenía un “sufridor” colateral del conflicto, pues se hallaba sujeto a presiones políticas de toda índole que ponían en entredicho su libertad como periodista. Aguardaremos a la publicación del libro para comentar el tema con mayor detalle. Quizás hubo algo de esa guerra fría que insinúa Bassas. No lo discuto, pero creo que el nudo gordiano de su marcha de Catalunya Radio no radicó en lo político, sino más bien en lo económico y contractual. Fue la directora de la CCMA, Rosa Ma Cullell, la que en sede parlamentaria afirmó explícitamente que “el Sr. Bassas se marchó porqué no quiso renovar un contrato”. Pero esto es agua pasada y hoy, ya de escaso interés. 
Espero que la reflexión acerca de la radio y televisión pública que nos ha prometido Bassas en su libro aborde en profundidad no sólo la anécdota, que puede hacer atractiva una obra de esas características, si no el fondo; por ejemplo: ¿Cuál es el papel de una radio y televisión públicas en pleno siglo XXI? ¿Qué características debe tener en una sociedad como la catalana con riesgo de fractura social? ¿Dónde comienza la información y dónde se ha de ubicar la opinión de los profesionales? ¿A quién ha de dirigirse una televisión de todos, nacional, y cómo? ¿Cómo segregar la información de la opinión para evitar manipulación y equívocos? ¿Quién ha de garantizar la objetividad de los contenidos y los temas? ¿Es lícito que los conductores de programas editorialicen marcando su propio criterio? ¿Pueden los medios públicos convertirse en los artífices de un universo simbólico nacionalista?... Pasqual Maragall fue partidario de que las editoriales de los medios -¡Privados!- marcaran su línea, pero jamás los públicos que se deben a la objetividad y a la más estricta neutralidad. Ha pasado más de una década desde que Antoni Bassas marchara a Estados Unidos, pero las preguntas de entonces siguen ahí, sin respuesta. Y lo que es más grave, con la percepción en una parte considerable de la ciudadanía de que la televisión y radio, que pagan con sus impuestos, no trabaja para ellos. Atrás quedo la guerra fría, cierto, pero algunos pretenden que vivamos en su burbuja ( y no es ‘la nostra’).

8.1.18

Roberto Carlos - La Distancia

                                          ROBERTO CARLOS PUIGDEMONT 

Hay quienes creen que la principal cualidad que debe poseer un político -más allá de la honestidad- debe ser la de un cierto pragmatismo basado en ideas y principios. Quizás sí, no lo discuto, aunque un servidor de ustedes añadiría, para devenir un buen político, otra condición indispensable y deseable: la de poseer una percepción de la realidad social en que nos ha tocado vivir atinada, objetiva y veraz. En cambio intentaría huir de aquellos que, negando lo evidente, intentan ajustar el mundo a sus pasiones, sumergiéndolo en un universo ficticio trufado de mentiras que, finalmente, ellos mismos acaban creyéndose. En este último grupo de manipuladores de lo real-posible englobaría a Carles Puigdemont y a esa corte de los milagros patrios, repleta de tránsfugas y enchufados, desplazada a Bruselas. 
No voy a echar mano, como suele hacer Pilar Rahola, de un bolero para decirles a ustedes que la distancia es el olvido. No, pero la permanencia de Puigdemont en ámbitos flamencos intuyo que ha afectado su capacidad cognitiva y de percepción de la realidad catalana hasta el extremo de convertirlo en un político desarraigado. Habla, como si nada hubiera sucedido. Exige, como si aún ostentara el cargo de presidente. Bromea, como si él no fuera el responsable de la aplicación del 155, la fuga de empresas y la devaluación de la autonomía catalana. Pontifica, creyéndose un gran líder, ignorando que lo que luce en el cuello no es una bufanda amarilla, con lazo de idéntico color, sino la soga de lo real. Una realidad tozuda que le recuerda cada día que otros obtuvieron más votos que él en las elecciones, que su circunstancia personal es la de un prófugo cobardica y que la justicia intentará seguir su rumbo más allá de las componendas políticas que ahora reclama a Rajoy. El mensaje de fin de año del ex presidente se me antojó tan patético como el seguimiento de las aventuras flamencas que nos transmite, con todo lujo de detalles, la televisión del régimen y los medios subvencionados. Me vino a la mente aquella conocida canción -que popularizo el cantautor brasileño, Roberto Carlos, hace algunas décadas y que aún suena insistente en el capítulo de lentos de nuestras fiestas mayores- La Distancia. Decía así: “Cuantas veces pensé en volver y decirte que de mi amor nada cambio y en la distancia muero día a día, yo”. Carles Puigdemont muere, sin saberlo, en la distancia para regocijo de adversarios y socios de hace cuatro días.
 Lo que ocurra durante las próximas semanas en la política catalana no estará exento de tensiones y conflictos pero todo el mundo sabe que más pronto que tarde el ex presidente será (otra vez Roberto Carlos) como “el gato que esta triste y azul y nunca se olvida que…” la gobernanza fue suya. Y no supo hacer lo que tocaba.

1.1.18

TIEMPOS DIFICILES...





‘SENY’ O BARBARIE 



Dicen que Rosa Luxemburgo se inspiró en un texto de Federico Engels para acuñar aquel conocido eslogan que reza: Socialismo o barbarie. Cuentan los estudiosos del marxismo que en 1915, hallándose en prisión, la revolucionaria alemana lanzó por primera vez la idea de que el género humano se encontraba ante la disyuntiva de avanzar hacia el socialismo o sumirse en el caos y la barbarie que generan las guerras imperialistas. Algunos eruditos, en cambio, sostienen que con anterioridad, en 1892, fue Karl Kautsky el que insinuó que la única salida para los humanos era construir el socialismo para no caer en la regresión y el salvajismo. Han pasado más de cien años, las coordenadas históricas obviamente no son las de entonces, pero intuyo que algo de la barbarie profetizada por Rosa Luxemburgo habita entre nosotros.
 El diccionario de la lengua española define barbarie como “la actitud de la persona o grupos que actúan fuera de las normas de cultura, en especial de carácter ético, y son salvajes, crueles o faltos de compasión hacia la vida o la dignidad de los demás”. Pues bien, más allá de la inmediatez y de los resultados electorales, hay algo que huele a podrido en la sociedad catalana, y lo hace por encima de campañas electorales y controversias políticas de todo tipo. Ese algo supura fanatismo, intolerancia y afecta a personas y colectivos con un estatus intelectual a los que se les suponía, desde siempre, un talante razonable, democrático y constructivo. No pretendo ser pájaro de mal agüero, tampoco profeta de calamidades. No quiero dramatizar, pero convendrán conmigo que existen síntomas de alarma en nuestra sociedad que devienen preocupantes. Veamos. Cuando toda una ex presidenta del Parlament -segunda autoridad política del país según l’Estatut- conmina a la líder de la oposición para que vuelva a su lugar de nacimiento, tenemos entre las manos un problema de xenofobia. Y si, de rebote, un economista mediático ha de soportar que le atribuyan, a causa de sus opiniones, “escupir a Cataluña” es que la cosa pasa ya de castaño a oscuro. ¿Mas? Cuando todo un catedrático de universidad tuitea acerca de la dilatación de los esfínteres de un dirigente político es que la mala leche y el mal gusto corren a raudales. Cuando un histriónico subvencionado, que se las da de actor, insulta a una diputada llamándola “mala puta”, algo va francamente mal… La paradoja es que esa gente que así se manifiesta no son quinquis, ni buhoneros usuarios del lenguaje tabernario. Son hijos de clases altas y acomodadas a los que se les suponía educados en valores cívicos y democráticos. Insisto, vienen tiempos difíciles y complejos pero, más allá de los resultados electorales presentes y futuros, nos hallamos sobre todo ante el dilema ‘seny’ o barbarie, caos o reconstrucción. 
Si amigos, cuando supuestos demócratas comienzan a opinar y a actuar como turbas descontroladas se incuba, de nuevo, el huevo de la barbarie. Cuando se sostiene que Cataluña es un país ocupado se está sembrando gratuitamente violencia. Eso no es bueno ni para Cataluña, ni para España, ni para Europa. Urge la vuelta al sentido común.

17.12.17

LA MOSCA COJONERA






¡CARAMBA CON SOR LUCIA CARAM! 


Si, ya lo sé, la Sor Lucia más famosa del mundo no es la Caram de nuestros pagos, es la de Fátima. Aquella que junto a sus primos de corta edad -San Francisco y Santa Jacinta Marto- aseguraron haber visto y hablado con la Virgen María en Cova de Iria, Portugal. En el lugar donde dice la Iglesia que aconteció el milagro, se levanta hoy el archi famoso Santuario de Nuestra Señora de Fátima. 
 Pero volvamos a las historias de madres superioras, monjas y hermanas. Cuando de religiosas se trata, los que peinamos algunas canas, no olvidamos las candorosas aventuras inmortalizadas en la película dirigida por Pedro Lazaga, protagonizada por Gracita Morales, Rafaela Aparicio y José Luis López Vázquez, y que llevaba por título Sor Citroën. ¡Qué tiempos aquellos en que todo rezumaba ‘Cine de Barrio’! El nacional catolicismo imperaba y Rouco Varela ya era un experto en derecho canónico camino del cardenalato. La palabra sor también nos trae a la memoria a una dominica belga que cantaba y vendía miles de discos en Europa. Con sus cancioncillas los beneficios económicos para la congregación religiosa de las dominicas y para la discográfica Philips fueron notables. ¿Recuerdan aquello de: Dominique, nique nique….? La trayectoria vital de Sor Sonrisa, así se llamaba la monja cantora, no estuvo exenta de problemas con el fisco ni fue ajena a polémicas morales y religiosas. Pero las vocaciones religiosas con deseo, o necesidad de proyección pública, dan para mucho y un poco más. Ahí tienen a Sor Cristina -Cristina Scuccia- triunfadora de la versión italiana del concurso ‘La Voz’. Esta hermana ursulina dicen que ha logrado convertirse en la religiosa más viral del mundo; todo un fenómeno dentro y fuera de Italia… Pero no se apuren ni tengan envidia de lo ajeno. En Cataluña tenemos la suerte, el gusto y el placer de contar -Rahola dixit- con “una voz luminosa, y por ello mismo los amantes de las tinieblas la querían apagar” Ella es: ¡Sor Lucia Caram! Respeto, como no podría ser de otra manera, que la monja Lucia Caram rece y ‘procese’. Tampoco tengo nada que objetar, aunque no las comparto, a sus opciones políticas, simpatías personales y enamoramientos exprés. Ella actúa y sobreactúa todos los días en redes sociales o medios de comunicación. Por ejemplo, Sor Caram responde a los mimos y elogios de Pilar Rahola mostrando al mundo su desasosiego por la centrifugación que ha iniciado la Fundación de los Tous. Lo entiendo. Se siente obligada. Forma parte del mamoneo que se llevan entre si los adictos y beneficiarios del cosmos secesionista. Ya saben ustedes que entre compadres y comadres todo son paellas, canciones, risitas y favores. Pero sospecho que tras la sonrisa de la mosca cojonera tucumana se esconde un punto de maldad, un aguijón, que la monja gusta usar contra aquellos a los que considera adversarios políticos. No olviden que la monjita se ha mojado hasta la cofia en temas políticos y que, en el reino de este mundo, idolatra la estelada y a sus santones. A un servidor de ustedes le trae sin cuidado que se muestre mordaz en radio y televisión, que visite el Chester in Love y que juegue al oxímoron sobre la virginidad de María. Doctores tiene la Iglesia para reconducirla al dogma. En cambio me molesta, por forzada, su crítica gratuita al bailoteo de Iceta cuando lo califica de ridículo y extemporáneo. Nuestra monjita estelada se suma así a las tesis anti danza de Jordi Turull, el flatulento, y unos cuantos mediocres más. La paja en ojo ajeno. Por lo visto, en sor Lucia, la vida contemplativa y conventual es fuente inspiradora de twiters maliciosos. O quizás no y la cosa tiene poco de divino y algo de miseria humana. Quizás el miedo a perder influencias y amistades poderosas excita la imaginación de muchos y despiertan la agresividad contra el adversario. 
Las cosas no deben ir demasiado bien entre la clerecía y los fieles secesionistas cuando unos minutos de ritmo jocoso en televisión les hacen perder el compas y les anula los argumentos.

11.12.17

SIEMPRE RAHOLA.....




RAHOLA VERSUS FROM 

Pilar Rahola se atreve con casi todo. No desprecia nada, lo aprovecha todo como los chacineros de pueblo tras la matanza. En su habitual columna, en Can Godó, siempre hay espacio para la invectiva, la propaganda o la moralina. Tanto es así que, sin dudarlo ni un instante, ha involucrado en el sainete del procés hasta al mismísimo Erich From y su ‘Miedo a la libertad’. Ni que decir tiene que la cosa ha derivado hacia el 155, los presos, las maldades del estado, la desobediencia y tutti quanti. Ella solita es una cuña electoral a la búsqueda del rumbo perdido en el camino hacia Ítaca. Y es que, amigos, sin la Rahola en el candelero nada sería igual; la paella ampurdanesa tendría otro sabor, los jilgueros olvidarían ‘Paraules d’amor’ y Cadaqués lloraría aburrido bajo luces de neón. Huelga decir que en la Cataluña de hoy el osito de Tous gimotea, la vieja monja reza mientras procesa y el macho ibérico, Bertín, sonríe con malicia desde su casa que es la tuya. ¡País! Ajena a la temperatura ambiente, la infrasquita cita desacomplejada a Erich From…
 Sin Pilar La Vanguardia perdería clímax escatológico, la tele sería menos caja tonta y las peluqueras descansarían. Sin ella, el lamento triste del bolero patriótico daría paso a un foxtrop en compás de cuatro por cuatro. Sin la pluma flamígera de Pilar el Islam sería una religión a respetar como todas las demás. Sí, ya lo sé, nadie hubiera imaginado el color de la máscara del rey Arturo, ni las virtudes del nómada Puigdemont, sin los libros de esta gran apologeta del dogma. Sin la voz de la Rahola, el vocablo ‘mierda’ seguiría siendo una palabra soez, y su -¿Usted no sabe quién soy?- como argumento, un error a no imitar. Con todo, dicen que su mejor rol es el de sibila intentando marcar el camino a seguir al secesionismo desorientado. Quizás sí. Sin Pilar, como dice la canción, no son nada. Poco importa su adicción a los colegios suizos, al Club de Polo o el gusto por señores conservadores. Poco importa que la Noria deje de girar, que Cuní esté en el dique seco. A nadie le preocupa su paso del rojo al amarillo. Ella persevera en el uso de twits, es martillo de herejes, luz del exilio y vocera jabalí de la secesión. ¿No será que la vehemencia y el hiper activismo de Pilar afloran la incapacidad de otros para elaborar un nuevo relato? Rahola, como recurso matraquero, sólo satisface a paelleros convencidos mientras arranca sonrisas displicentes entre plumillas fatigados y observadores neutrales. Pero, ya que abrimos página con Erich From, volvamos a él para terminar. Decía el alemán: “Que millones de personas compartan las mismas formas de patología mental, no implica que estas personas estén cuerdas”.
 ¡Grande, Erich!

27.11.17

MARTA ROVIRA LA ESPIRITISTA POLITICA







MADAME BLAVATSKY ROVIRA 



Que Marta Rovira fabule no tiene la menor importancia. Al fin y al cabo, sobre todo en campaña electoral, la mayoría de los políticos pintan el futuro color de rosa intentando conseguir el voto de los electores y el apoyo entusiástico de su propia clientela. Pero ojito avizor, cuando la fábula lleva una bala emponzoñada en la recámara la cosa varía; y más si se está dispuesto/a a usarla, sin escrúpulos, como arma de crispación masiva. No es demasiado edificante tomarse las cosas de la sangre, la muerte y la violencia en vano. La gente de ERC, de un tiempo para acá, lo está haciendo sin pudor y eso huele a delito de lesa patria. En el tablero güija de la política catalana Madame Blavatsky Rovira ha oficiado, como una pésima espiritista de opereta, metiendo los muertos en el mundo de los vivos y la cerrazón como tapadera de la verdad. El tema en cuestión se agrava, aún más, cuando voceros subvencionados por el independentismo usan el viejo truco goebbeliano de convertir en verosímil, por repetición, una falsedad. Ya saben por experiencia que esos papagayos, y sus medios de comunicación, pueden transformar cualquier falso rumor en verdad y un cuento infantil, en una historia de terror para consumo de adictos al victimismo. El mantra de esta semana va a ser: Barcelona ha perdido la Agencia del Medicamento Europea gracias al 155. Y sigue… Pero permítanme que vaya un poco más allá de las fábulas perversas y esotéricas que nos cuenta esa Blavatsky republicana en que se ha convertido la señora Marta Rovira. Lo más lamentable del caso es que, a pesar de ser desmentidas por clérigos, síndicos y políticos de todo pelaje, esas tesis necrológicas -retocadas y edulcoradas - siguen en boca de tertulianos excitados, políticos de tres al cuarto y tránsfugas profesionales (ahora mismo pienso en Antoni Castellà). Las psicofonías acríticas y mendaces de los estómagos agradecidos son esperpénticas. 
Lamentable, la propagación de la mentira a sabiendas de que no es verdad. Preocupante, la credulidad de tanta gente de buena fe que aun no advierte la verdadera naturaleza de la ficción procesista. Pues sí amigos, de seguir en manos del secesionismo talibán algunas cosas estarán en peligro de defunción en este país: el sentido común, la cohesión social y la capacidad de discernimiento, entre otras.

20.11.17

ERC COMO LOS BORBONES






EL SECESIONISMO Y LAS UVAS


 Un editorial de La Vanguardia califica las últimas propuestas y declaraciones de Carles Puigdemont como un ejercicio de realismo político. Quizás sí, aunque está por ver el desenlace final del embrollo PDeCAT y su candidatura para el 21D. En el mismo saco cabría meter las afirmaciones del republicano Sergi Sabrià, o las de la consellera Ponsati, cuando sostienen que Cataluña no estaba preparada para una declaración de independencia exprés. Ya saben, el estado es pérfido, usa la fuerza y no tiene corazón de poeta… 
Permítanme que sonría ante estas piruetas verbales de políticos estresados a la búsqueda de salidas honrosas. A uno le viene a la memoria la fábula -de Esopo, de Jean De la Fontaine o Samaniego, qué más da- en que la zorra desdeñaba las uvas aduciendo que no estaban maduras. Ustedes y yo sabemos que, en la subasta política en la que estamos sumidos, algunos líderes juegan a desestimar aquello que demandaban hace pocos días y hoy ven imposible. Bienvenidos sean al realismo los mercaderes de sueños y los vendedores de humo de buena fe. Fuego eterno para estafadores de a tres por ciento y fanáticos limpia patrias. Sí amigos, nadie previó las consecuencias. Las empresas huyen, cruceros y congresos se van a otros muelles, la economía se resiente y el turismo decae temeroso de algaradas. En este país parece que los únicos negocios rentables son la venta de banderas, los cartuchos de tinta y los tickets de autocar para acudir a manifestaciones de fin de semana… Se optó por una épica que fue pan para pocos días y silencio para mañana, frustración para los ingenuos y desesperación para los creyentes. Seamos claros. Ese ejercicio de realismo que loa La Vanguardia en su editorial, si no va acompañado de un claro propósito de enmienda, no servirá de nada. Estaremos condenados, en pocos meses, a repetir la historia de forma tan suicida como grotesca. Un reconocimiento de culpa o error -¡el ritual católico ha calado tanto en nuestra sociedad!- exige que el propósito de enmienda se cumpla como medio para expiar una conducta inadecuada. 
Enmendar es rectificar pero también corregir. Ironías del destino. Un Borbón dijo: -“Lo siento mucho. Me he equivocado y no volverá a ocurrir.” Hoy algunos secesionistas de postín han hecho suya la frase de marras. ¿Ejercicio de realismo o kit de sobrevivencia?

10.11.17

POSICION DE CLASE O COMODIDAD DE BURÓCRATA?





SILBIDOS EN LA CATEDRAL 



Cuenta la Guardia Urbana que ante la catedral de Barcelona se congregaron unas veinticinco mil personas -vamos a dar la cifra como buena- con banderitas habaneras, pasquines a una tinta y capas a lo Superman. El acto de marras quería ser el gran colofón mitinero de un fracaso de sobras anunciado. El secesionismo pinchó estrepitosamente con su intento de parar la producción, aunque hay que reconocer -nobleza obliga- que su rama infantiloide consiguió jugar al Ibertren para fastidio y congoja de miles de ciudadanos catalanes. En los eventos en los que participan multitudes siempre se intuye, se aprende algo o se sacan conclusiones. En la concentración los asistentes propinaron una solemne pitada al portavoz de la UGT, Camil Ros . Consideraban los allí reunidos que el sindicato no había puesto toda la carne en el asador al negarse a convocar una huelga general. Yo, del camarada Don Camilo, estaría tranquilo. Todo el mundo sabe positivamente que su clientela no es precisamente la que se congrego a las puertas del templo barcelonés. La suya, en el caso de aun tenerla, es otra que esta silbando desde sus hogares al percibir como las cúpulas de los antiguos sindicatos ‘de clase’ filtrean con gobiernos expertos en recortes sociales e ideologías nada internacionalistas. Tres cuartos de lo mismo le ocurre a CCOO. Las centrales sindicales jugaron un importante papel en la lucha antifranquista y en la recuperación de las libertades democráticas. Muchos de sus dirigentes pagaron con la cárcel la osadía de defender a los trabajadores ante los envites de la dictadura. Hoy la cosa es bien distinta. La democracia en España está asentada y algunos de los que exigen posicionamientos políticos al mundo sindical lo hacen tras saltarse las reglas del juego. Los que han desnaturalizando el Parlament y el Estatut no están legitimados para exigir a los agentes sociales complicidades ni ‘aturades de pais’. Un servidor de ustedes no es un ingenuo. Conoce de sobras los vínculos económicos y las prebendas que permiten la subsistencia de las burocracias sindicales. A cambio, estas, responden con una actividad reivindicativa ‘razonable’ y una benevolencia con la administración acordada de antemano. Solo los viejos cuadros sindicalistas que vivieron la Transición siguen hablando de solidaridad de clase, internacionalismo, lucha obrera etc. Los tiempos han cambiado, cierto, y los activistas del secesionismo han penetrado en el mundo sindical para copar su dirección y difundir la fe del cisma. ¿Legitimo? Sí, sin duda, pero poco acorde con los orígenes y la memoria histórica del movimiento obrero. A Don Camilo y demás les debería preocupar los pitidos de alarma que emiten gentes desde sus casas y que hoy no se consideran representados por organizaciones que no garantizan su derecho a acudir, o no, al puesto de trabajo. Las cúpulas que aplaudieron el lock out quizás debieran cuestionarse si son algo más que una gestoría de servicios capaz de justificarlo todo. La independencia sindical está en entredicho. 
 El desapego hacia la política no se circunscribe solo a los partidos y a la actividad parlamentaria, alcanza también a la imagen y credibilidad de los sindicatos. La sospecha que estos bailan el juego de las políticas palaciegas, en detrimento del los intereses de los trabajadores, va a ahondar más si cabe su crisis de representatividad. En Cataluña el procés se ha cargado un montón de partidos. Parece que ahora le toca el turno a los sindicatos que prefieren el discurso secesionista disfrazado al de clase.

8.11.17

MISS AMBIGÜEDADES











LA CANCIÓN DEL COLA-COLAU 

Ada Colau es la novia de la suerte. Cuando su gestión al frente del consistorio barcelonés pasaba por el momento más crítico del mandato se la apareció la Diosa Fortuna, esa que todo lo tapa y todo oculta. Primero lo hizo en forma de catástrofe humana sembrando las Ramblas barcelonesas de desgracia y miedo. El mundo paró para llorar y recomponerse. No era tiempo de reproches municipales ni de discusiones bizantinas. Luego llegaron los sobresaltos del procés, la DUI, el lio del referéndum y la fuga de Puigdemont hacia la contemplación del Manneken Pis. El broche de oro de tanto suceso noticiable - y difuminador de realidades- ha llegado con el envío a prisión de los ex consellers del Govern. Tanto es así que la problemática del top manta, los apartamentos turísticos, el conflicto de las terrazas, los experimentos viales y cien cuestiones delicadas más yacen en el cajón del olvido mediático y ciudadano. La Diosa Fortuna llegó y, al igual que ha acontecido durante un lustro en la Generalitat, todo se escondió bajo el ruido del procés. Que si urnas, que si Trapero y yo, que si los sociatas son o no la piel de Barrabas… Y la alcaldesa feliz entre teles, radios y entrevistas edulcoradas con buenismo simplón- 

Dicen los teólogos dels Comuns que a Colau, además de la Diosa Fortuna, se le apareció también la Virgen para despertar en ella virtudes ignotas. Ella es tertuliana, opinadora y analista con vocación de estadista. Sabe de leyes más que la jueza Carmen Lamela, aunque no alcanzó licenciarse en Filosofía. Alcaldesa cuántica la llamo Ramón de España pensando en el gato de Schodinger y el Principio de Incertidumbre. Como Emperatriz de la Ambigüedad la etiquetó Josep Borrell ante miles de manifestantes constitucionalistas barceloneses. Y es que, amigos, la canción del Cola-Colau es aquella que se tararea cuando conviene relatar ‘las múltiples cualidades de su producto político sin par’. La alcaldesa de Barcelona gusta sumergirse en aguas turbulentas para dar la nota; si, pero lo hace con traje de buzo y escafandra para evitar mojarse. Conviene subir a superficie descomprimida y bien peinada no vayan a pillarla en un renuncio. Pero si la muerte tenía un precio en el inolvidable film de Sergio Leone el oportunismo y la ambigüedad también lo tienen en la política. Tarde o temprano aflora la realidad y la trampa o la ficción suelen quedar a descubierto para vergüenza de los tramperos. La canción del Cola -Colau, sobre lo divino y lo humano en política, la canta la alcaldesa para ocultar el run -run de la ciudad y su demostrada ineficacia como gestora. Ahora, con la excusa del 155, juega a centrifugar socialistas… Soy de los que opina que, llegados a este punto de la canción del Cola-Colau, es mejor salir con la cabeza alta por la puerta grande del gobierno, que no hacerlo por la de servicio sin la paga de Navidad.

6.11.17

A POR LAS COSAS SERIAS SIN MEJILLONES BELGAS





LA RESTAURACIÓN AUTONÓMICA


 Un viejo amigo ex convergente -de los del ‘peix al cove’- me suelta con amarga ironía: “Cada vez que hemos sentado en la mesa a ERC se han roto piezas de la vajilla”. No sé si la vajilla a la que alude mi buen amigo es de Sèvres o del Carrefour. Lo ignoro, pero para el caso que nos ocupa da lo mismo. Lo cierto es que la hoja de servicios de los republicanos no está exenta de momentos delicados, estropicios y daños colaterales. No es menester rememorar los tiempos de la Segunda República, ni los vaivenes del Gobierno Tripartito, para darse cuenta de que en los genes de ERC anida una dosis de ’rauxa’ desbocada incompatible con el arte del buen gobierno. Es más, en alguno de sus dirigentes la utilización del plural mayestático oculta, como sostiene Josep Borrell, tics de corte autoritario. La CUP presume de haber enviado a Artur Mas a la papelera de la historia. ERC ha lanzado a Puigdemont hacia un abismo ignoto. El chocolate belga se paladea con placer pero ni cura ni dignifica un exilio de mentirijillas. 
 ¿Y ahora qué? Me dirán ustedes. Pues muy sencillo: restaurar. Una acepción del Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua sobre la palabra restaurar nos viene como anillo al dedo. Restaurar es ‘poner una cosa en el estado de estimación que antes tenía’. Pues sí amigos, ha llegado el momento de la restauración autonómica, de la recuperación del Parlament como instrumento útil para legislar y vehicular las preocupaciones y demandas de la ciudadanía y, todo ello, llevarlo a cabo desde la legalidad democrática. Urge devolver a cada cosa su nombre y su esencia. Urge recomponer, o reponer, las piezas rotas de la vajilla antes de que no quede ni una. Restaurar implica también arreglar los estragos ocasionados, devolver lustre y credibilidad al país, recuperar el valor del autogobierno y apaciguar los ánimos exaltados… 
 Las elecciones de diciembre son una buena ocasión para, mediante el voto, implementar esas urgencias políticas y cívicas que demanda la ciudadanía. Cataluña no puede permitirse un nuevo lustro pleno de aventuras secesionistas, conflictos identitarios y performances. Un ‘procés 2’ sería letal para la sociedad catalana. Entre las fuerzas constitucionalistas, el próximo 21 D, habrá programas políticos claramente contradictorios y diferenciados. Lógico, pero más allá de esas propuestas electorales conviene establecer un compromiso de apoyo mutuo con el fin de combatir cualquier nueva deriva secesionista. La restauración del orden autonómico es la tarea más urgente de los demócratas. Restañar heridas y recuperar lo perdido es el gran reto que tienen ante sí los catalanes de buena fe.

18.10.17

LO QUE MUCHOS PIENSAN...







MILONGAS, NO GRACIAS 


No nos vengan con milongas, lagrimitas, ni villancicos buenistas. En cualquier país europeo un individuo megáfono en mano, encaramado sobre la capota de un vehículo policial destrozado y arengando a las masas es carne de detención inmediata e interrogatorio. En cualquier democracia occidental -que se precie- impedir la labor y la libertad de movimientos de funcionarios públicos, que actúan a las órdenes de un juez, deviene un delito de obstrucción de la justicia. En cualquier parte del mundo excitar, e incitar, a una muchedumbre para que cerque, insulte y vilipendie a las fuerzas de seguridad puede conllevar consecuencias penales graves… ¿O no, amigos? Pero desgraciadamente el nuestro es un país en el que abundan los papanatas, los pijoprogres con mala conciencia, los tibios y los aprovechados. Y mucho me temo que toda esa fauna va a acabar sobreactuando por los platós, jodiendo la convivencia y vendiendo falsas bondades para seguir perpetuándose. 

 Estamos hartos. A estas alturas de la película no nos vengan disfrazados de demócratas, con las vestiduras rasgadas y coreando la gallineta o l’estaca. Eso ya no sirve y suena kitsch. Cualquier gobernante, con un mínimo de sentido de la responsabilidad, no hubiera permitido jamás que cuatro activistas, y una peña de radicales, marcaran la agenda política del país hasta dejarlo en puertas del colapso. Digámoslo claro. Los Jordis están en prisión no por exceso de celo de la juez, sino por un conjunto de actuaciones documentadas que, presuntamente, son delictivas. Pero lo peor y más deleznable sigue en el Palau de la Generalitat y campando a sus anchas en el Govern . A esos mandarines del ’procés’ no les importa el hundimiento de la economía, la fuga de empresas ni la desazón que embarga a una ciudadanía que no entiende nada. Son los herederos de los 3%. Bajo una estrella y una bandera han construido un reino imaginario donde todo vale y el discrepante es un traidor. Tarde o temprano habrá que pedirles explicaciones tanto políticas como de otra índole.
 Sospecho que los próximos días serán duros y no estarán exentos de tensión política. Los secesionistas, sobre la pizarra y en los documentos incautados por la Guardia Civil, lo tenían todo calculado; cierto, pero quizás olvidaron que muchos ciudadanos son espíritus libres, sienten pasión por la verdad y... 
Publicado en elcatalan.es

CONTRA EL TEMBLOR DE PIERNAS...CRITERIOS FIRMES








EL SARAO Y EL PSC 



Un servidor de ustedes no se atreve a vaticinar como va a terminar este sarao en el que nos ha metido Puigdemont, con el beneplácito de Junqueras y el palmoteo de la CUP. Lo confieso, no tengo ni idea. Visto lo visto en este país pasa de todo y todo es posible. El ridículo puede ser catalogado como una hazaña patriótica y la sensatez estigmatizada como vil traición. La ilegalidad puede llegar a ser idolatrada y el sentido común satanizado. Ya ven, es lo que hay. Mientras el cava se evapora, la banca se exilia y el mundo editorial pasea por España el papel couché, aquí no dimite ni el meapilas. Pero, afortunadamente, en este sarao tan pleno de esperpento aun habitan unas briznas de lucidez político-parlamentaria. La de Inés Arrimadas, por ejemplo, explicando desde la tribuna del Parlament a la ciudadanía su metáfora del corazón ‘partio’; y la de Miquel Iceta, rebosante de rigor y propuestas políticas, intentando sacarnos de la vía muerta del ‘procés’. Ambos aconsejando a Puigdemont el abandono de la obcecación y el regreso a la ‘normalidad’. Sensatez constitucionalista, dialogante y seductora la que propicia la oposición catalana; eso sí, siempre que Albiol se abstenga de enjuiciar.
 El sarao organizado es mucho sarao. Pero entre tanto taranto, bulerías y saeta quejosa, ha emergido con fuerza la propuesta de Pedro Sánchez e Iceta para reformar la Constitución Española y abordar el tema territorial. Dialogar, estudiar y pactar es la propuesta colocada sobre la mesa del Congreso. A lo largo de los últimos años al PSC le ha costado Dios y ayuda articular alternativas políticas con capacidad para marcar la iniciativa y la agenda política. Esta vez lo ha hecho y ha conseguido la aquiescencia de los principales grupos del Congreso de los Diputados. El discurso político de los socialistas respecto a la reforma constitucional está impregnado de sensatez y les sitúa en la centralidad política. Con el tándem Sanchez-Iceta en funcionamiento y un portavoz serio y solvente -Salvador Illa- las cosas en el patio de los socialistas catalanes han mejorado ostensiblemente. Insisto. No tengo ni idea de cómo va acabar el sarao independentista pero constato que alguna cosa se ha movido en el cosmos de las propuestas. Se intuyen salidas factibles, razonadas y acordadas más allá de la aplicación o no del famoso artículo 155. 
 Si el PSC vence los complejos que le atenazan, si sigue firme en su centralidad democrática, si no le tiemblan las piernas, si no cede a las tentaciones y virus ‘postureros’ etc. su papel político puede ser determinante, y bueno, tanto para Cataluña como para España.

Publicado también en www.e-noticies.cat